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Activismo

TRABAJAMOS POR UNA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

 
Desde AIRAM trabajamos activamente por una transformación e innovación social en muchos aspectos. La misma existencia de nuestra asociación en particular y de otras muchas en general, constituye una innovación social revolucionaria, que transforma la realidad en la que vivimos, cumple una función social y propone nuevas formas de organización y lucha por los derechos individuales y colectivos. Eso es activismo puro y duro. Una revolución pacífica y silenciosa con un alto coste para sus protagonistas, los miembros de las juntas de las asociaciones: enfrentarse a procesos judiciales con riesgo para su libertad, ya que se les piden penas de prisión.
 
Hablamos de autogestión, también activismo puro. Más cuando se trata de defender los derechos de los usuarios de una planta, cuya prohibición se remonta hace muchos años a grandes intereses de las industrias petroleras, textiles y farmacéuticas. Muchos intereses amenazados la convirtieron en su día en una sustancia demoníaca que volvía a la gente loca. Y esos intereses se mezclan ahora con los nuevos y con la doble moral, que legaliza otras sustancias mucho más letales que carecen de las propiedades medicinales que posee el cannabis, persiguiendo a los consumidores, estigmatizándolos y asfixiándolos con multas e humillaciones, al ser parados en la calle, tan solo por su tenencia. Una represión que nos recuerda a otra épocas y que nos tiene ya bastante cansados.
 
Sin perder de vista los derechos individuales de los usuarios y cultivadores para consumo propio, creemos que las asociaciones pueden ser el camino más efectivo, tanto como organización para conseguir sus objetivos, así como modelo de hacer esos derechos compatibles con el resto de la sociedad sin entrar en conflicto con ella, incluso revertiendo beneficios en forma de programas de prevención de daños y riesgos, de información, de control de calidad y de conocimiento de un consumo para poder actuar sobre él, aislándolo del exterior. Y por qué no, fiscalizando su consumo en forma de impuestos, cuya recaudación pueda ser usada con fines sociales. Siempre será más justo que unas multas arbitrarias sancionadoras recaudatorias.
 
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Tampoco debemos de perder de vista el tema económico de una actividad, que siendo sin ánimo de lucro, puede dar trabajo a mucha gente y generar mucha actividad económica a su alrededor, que, en los tiempos que corren, no es nada desdeñable. Es por eso que muchos creemos que el cannabis y todo el sector que gira a su alrededor, son los nuevos brotes verdes de la economía, esos que tantos políticos se empeñan en hacer salir antes de tiempo para calmar a la población, sobre todo cuando están en el poder. Se puede dar la paradoja de que esos brotes verdes sean los que ayuden a no acabar de caer a ese capitalismo destructivo que ha demostrado llevarnos a la ruina, porque aunque para muchos, su riqueza no hace más que aumentar, la creciente y excesiva pobreza consiguiente del resto, no dejará nunca que puedan disfrutarla como desearían.
 
Por eso esta lucha es global como todas y este movimiento también. La tendencia ya no tiene vuelta atrás, lo vemos en los países y estados que poco a poco se van acogiendo a una política anti-prohibicionista (Uruguay, Colorado, Washington…). La guerra contra las drogas ha fracasado, ha demostrado su ineficacia y ya es hora de probar otras soluciones para atajar un fenómeno que no es tan perjudicial como la propia prohibición, si se toman precauciones y se informa en todo momento de las consecuencias del consumo.
 
Lo que puede parecer defender algo hedonista como el derecho a consumir una planta de forma lúdica o medicinal, se convierte en el inicio de un cambio tan necesario como vital en este mundo tan lleno de incertidumbres, la defensa del derecho a elegir una forma de vida consecuente con unos principios diferentes a los que se imponen desde el discurso único de competición destructiva y separación entre ganadores y perdedores. Y es la pérdida del miedo, con el que tan acostumbrados estamos a vivir, la que nos puede desbloquear de la parálisis en la que estamos sumidos, que nos impide actuar para salir del agujero en que nos han/hemos metido. Sólo con nuestra actitud ya podemos contribuir a ese cambio necesario. Y si pasamos a la acción, el cambio ya se convierte en viable y posible. Para ello es necesaria una fuerte base social que sea capaz de movilizarse y actuar coordinada. El reto es conseguirlo sin recurrir a unos liderazgos tradicionales que marquen el camino a seguir, sino hacerlo de manera colectiva, consiguiendo una legitimidad en todo el proceso.
 
Paralelamente y para conseguir todo eso, desde nuestra asociación se trabaja en varios frentes de manera activista, tanto hacia el exterior como hacia el interior:
 
Hacia el exterior:
 
Moviment Cannàbic Català (MCC) 
Movimiento que intenta aglutinar a todos los usuarios en el ámbito catalán, para unir fuerzas hacia una legalización, cuyo primer paso sería una regulación de las asociaciones de usuarios,  mediante acciones reivindicativas como San Canuto, a nivel nacional, o la Million Marihuana March, a nivel mundial.
 
Federació dʼAssociacions Cannàbiques Autoregulades de Catalunya (FEDCAC) 
Agrupación de asociaciones cuyo objetivo es la organización del sector y el apoyo a las asociaciones en todas sus facetas y la interlocución con la administración en el proceso de regulación a nivel catalán.
 
FEDCAC/ CATFAC 
Desde nuestra Federación se trabaja con la otra federación catalana, para unir fuerzas y coordinarnos en la interlocución con la administración y la ordenación del sector, buscando siempre los puntos que nos unen, antes de las pequeñas divergencias que nos separan.
 
Plataforma de federaciones 
Desde la federación se ha creado esta plataforma junto con otras federaciones como la de Euskadi y la de Canarias, con el fin de unir fuerzas y trabajar de manera coordinada para perseguir cambios en las políticas de drogas y en las leyes en las que se basa la prohibición y la persecución de los usuarios. El objetivo, conseguir cambios a nivel del Estado español.
 
Hacia el interior: 
Se crean diferentes tipos de actividades y dinámicas en las que los socios pueden participar, ayudando a desarrollar diferentes proyectos y campañas, en formación, información o mejora de la calidad de vida en diferentes aspectos. 

  •  Grupo de voluntariado
  •  Talleres
  •  Campañas solidarias
  •  Campañas de sensibilización
  •  Campañas de información
  •  Arte como transformación social